junio 06, 2008

Memoria Crítica constitucion del sujeto historico (social, economico y politico) y su impacto en el paradigma educativo emergente

Memoria Crítica:

La constitución del sujeto histórico en los actuales procesos de transformación social profunda

Los Movimientos Sociales son en primer lugar Colectivos Humanos con visión y propuesta política y un claro sentido de su compromiso histórico. Son organizaciones Inter.-transdisciplionarias complejas que aunque a nivel interno presenten valores e intereses comunes, parte de su dinamismo lo nutren las contradicciones surgidas de las categorías axiológicas que profesen sus integrantes. Son por lo tanto instancias de participación política, siempre en crecimiento y siempre reorientando y redefiniendo sus acciones. No son por ejemplo, un partido político, aunque sus miembros militen en diferentes partidos políticos, podrían definirse como “Un tejido social”, de la diversidad, de la complejidad, de la transformación. Surgen como respuesta a las inmensas demandas de equidad, justicia social, expansionismo cultural que demanda el pueblo desposeído y también como consecuencia de la madurez política que poco a poco ha ido gestando la revolución democrática, que tiene sus raíces culturales en los convulsionados años sesenta que trajeron consigo profundas revisiones de los paradigmas y cosmovisiones que hasta ese momento impuso de manera hegemónica el paradigma de la modernidad. Los años sesenta son épocas de lucha en América Latina. Surgen movimientos de lucha armada en muchos de nuestros países. La toma del cuartel Moncada y la batalla de Playa Girón que culminan con la revolución cubana 1961, Los Tupa maros en Uruguay, el ELN y Las FARS en Colombia, Los Montoneros en Argentina, el PC y las FALN en Venezuela entre muchos otros. Luego de este período de flujo, los movimientos sociales entran en una etapa de reflujo, producto de la represión brutal de los gobiernos fascista-militares que impuso el Imperialismo Norteamericano en América Latina y la frustración y el desencanto tanto por la falta de horizontes claros en el terreno político, otro tanto por la crisis de sentido que desencadeno el fracaso del proyecto Moderno. Son los años setenta un período de movilización, marchas, periódicos, programas radiales, todo espacio es bueno para que los movimientos sociales puedan comunicar su mensaje. A finales de los setenta y principios de los ochenta es Centroamérica la que se sacude con un proyecto de liberación y también la que es reprimida con la crueldad más brutal que registra nuestra historia contemporánea, Los Sandinistas en Nicaragua, Guatemala, Honduras, el Salvador. En este último y pequeño país a finales de los ochenta, cada familia Salvadoreña lloraba por lo menos un muerto, casi la mitad de los habitantes del país fueron torturados, desaparecidos, asesinados por estrategas militares formados en la tristemente celebre Escuela de las Ameritas, en EEUU. Los años noventa son en particular emblemáticos para nosotros las y los Venezolanos, el nefasto gobierno de Jaime Lusinchi, la descomposición de los partidos políticos y grupos económicos que se expreso en ausencia total de liderazgos pertinentes y la llegada al poder en 1988 de Carlos Andrés Pérez con la propuesta neoliberal de la privatización de todas las empresas básicas del estado, detono el descontento de las grandes masa empobrecidas, el Carachazo 1999, y la surgida de Hugo Rafael Chávez Frías como héroe Nacional abren un nuevo horizonte, en muchos sentidos excepcional para los movimientos sociales de América Latina. Al punto de que realizan afirmaciones como el del filosofo Argentino Enrique Dussel, el cual afirma que Venezuela y América Latina, están iniciando en el siglo XXI, “La tercera edad de la Filosofía”. Los Movimientos Sociales aún en la Venezuela del proyecto revolucionario Bolivariano, están y deben de estar al margen del poder del Estado, son heterogéneas y tienen fines diversos, sin embargo todos engloban demandas sociales que no han sido atendidas por las instituciones tradicionales, plantean una transformación de la dinámica social y política actual. La lucha de los movimientos sociales ha marcado el camino para una nueva y alternativa visión del mundo.

En esta nueva concepción abierta por las consecuentes y determinadas luchas de los movimientos sociales; la educación es un elemento fundamental que debe jugar a favor de la transformación social. Una nueva sociedad no tendrá origen sin una base educativa alternativa que proyecte y construya los valores sobre los cuales se determinará aquella nueva visión del mundo. Estas nuevas micro y macro visiones son construidas por los propios actores del proceso al margen de las universidades y los centros del saber y del poder. Los aprendizajes surgidos de la experiencia cotidiana, sistematizados y transmitidos por la memoria colectiva, la toma de conciencia, el desarrollo y crecimiento ético-moral que valora los acumulados ancestrales y otorga significan cía y pertinencia a los saberes y haberes socio-históricos, socio-políticos, socio-educativos, socio-espirituales, que configuran nuestra identidad como pueblo y son integralmente la propuesta formativa, que aunque presenta carencias de herramientas metodológicas, día a día entre ensayo y error suma logros y aciertos en sus experiencias de participación.


Hace ya bastante tiempo que se puede observar en la realidad (especialmente la realidad Latinoamericana), la decadencia e incapacidad de respuesta del sistema económico capitalista en su más divulgada vertiente política: el neoliberalismo. No obstante ha sido en el último decenio en el cual se han manifestado los más negativos efectos de este sistema. El modelo y sus partidarios siguen dando la batalla por tratar de dominar una realidad que se les escapa irreductiblemente de las manos. Es en el contexto de la inconformidad con la dinámica del modelo liberal y neoliberal que surgen los llamados movimientos sociales. En 1994 surgen movimientos indígenas, campesinos, negros y otros grupos excluidos del modelo neoliberal los cuales inician la campaña de los “500 años de Resistencia Indígena, Negra y Popular”, ellos tomaron como lema “unidad en la diversidad”. El objetivo de esta iniciativa fue rechazar la propuesta del gobierno español de conmemorar la llegada de Colon a la América en el año de 1494.

Sin embargo, hay autores que se resisten y ponen en duda el concepto de movimientos sociales como tal, Raúl Zibechi (2004), argumentando que las sociedades tienen inmerso en su estructura interna la acción, el sentir y el pensar, a través de estos elementos han abierto nuevos causes de convivencia y de existencia publica; partiendo de esta premisa, han logrado conquistar espacios todavía muy precarios, ellos, han elegido temas para hacerse sentir, temas muy sensibles que por lo tanto tienen repercusiones en toda la sociedad a nivel regional y a nivel mundial. Temas como los relacionados con el agro, ecología, movimientos ambientalistas, defensa de la tierra, la vida en el planeta, en defensa de los animales en peligro de extinción entre otros. Otro punto importante a tomar en cuenta la producción colectiva del conocimiento; el saber es un proceso vivo, dinámico, que se desarrolla en la interacción entre las personas, en su reflexión compartida sobre lo que hacen, lo que buscan, lo que aspiran y desean.

¿Quién manda o lideriza los movimientos? Quien asume un movimiento debe responder al colectivo, a sus necesidades, este colectivo incorpora un ingrediente bien importante como es la contraloría social, de esta manera los movimientos se mantienen relativamente sanos, sin desviar los objetivos primarios para lo que se fundaron.

Resalta, entre otros movimientos, el EZLN, (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) grupo que inició una lucha armada contra la dominación económica, política y cultural del pueblo campesino e indígena por el modelo neoliberal y los grandes grupos económicos, ha desarrollado a través de los años ciertos instrumentos que le han permitido resistir de forma exitosa la lógica del sistema, transformando las formas y relaciones sociales. Entre estas transformaciones esta un modelo educativo alternativo, que se ha destacado por ser una experiencia bastante innovadora en ese aspecto. El proyecto educativo zapatista plantea un aprendizaje dialéctico que se construye en una relación dinámica entre el maestro y el alumno en la cual ambos aprenden, desaprenden y construyen conocimientos. El proceso de aprendizaje no es individual sino colectivo e incluye a todos los sectores de la sociedad; En fin, es una educación para la construcción de la conciencia y no una educación para la alienación. Esta valiosa experiencia que han llevado a cabo los zapatistas sienta una base para los educadores que plantean un modelo alterativo en el resto de América Latina y del mundo, la educación debe ser un instrumento de liberación que sea capaz de dar respuesta a las necesidades de la verdadera sociedad, y no de los grupos económicos que manejan el poder.

El elemento educativo ha sido pieza fundamental para reproducir los valores hegemónicos que solo sirven para mantener a los sectores excluidos al servicio de los intereses del capital, es en este sentido imperativa la transformación del modelo educativo, hacia esa concepción ya plasmada en el seno de los movimientos sociales (específicamente de tendencia progresista y de izquierda) que expresa la verdadera capacidad creadora y reflexiva del ser humano, que oriente la educación hacia un nuevo sistema axiológico que libere a las masas del analfabetismo funcional y establezca su función formativa. Así, los movimientos necesitan para fortalecerse, sistematizar sus experiencias, igualmente necesitan ser autores y actores de los procesos de cambio que están ocurriendo.

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